Oct 10, 2018 admin 0 18

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Un cuadro de Kandinsky es tokenizado siguiendo el esquema de las ICOs

Kandinsky, un pintor ruso precursor del arte abstracto, no se podría imaginar que en pleno siglo XXI, uno de sus cuadros también sería precursor de una nueva forma de financiación y comercio de arte. Y es que uno de sus cuadros ha conseguido ser, 100 años después, el precursor de la democratización de la economía.

Token Develop, junto a conocidos tasadores de arte, ha fragmentado esta obra en tokens de arte para permitir a aquellos inversores que lo deseen participar en esta revolución. Pero ¿en qué consiste?

Existen diferentes tipos de activos, como los metales preciosos, los inmuebles e incluso las obras de arte. Todos ellos tienen en común una cosa: se revalorizan con el tiempo. Sin embargo, no todas las personas están capacitadas para invertir en ellos o para adquirir en su totalidad el activo. Entre los motivos se encuentran falta de capital, inexperiencia…

Hoy en día, gracias a las redes Blockchain y los sistemas descentralizados, estamos viviendo la democratizacion de la financiación. En este sistema, abierto, donde todo el mundo puede acceder de igual a igual (P2P), tiene la oportunidad de invertir desde cualquier parte del mundo en un activo convertible en fichas o tokens.

De esta forma, se eliminan las barreras geográficas (no hay fronteras) burocráticas (no hay “leyes” ni intermediarios), y se superan las barreras de riqueza. No importa si el individuo es un inversor acreditado o novel, posee mucho o poco capital. También podrá invertir y formar parte de este sistema.

Kandinsky art painting

La tokenización del arte tiene el potencial de cambiar la inversión

El inversor medio no posee mucho arte en su cartera. La razón de esa falta de inversión es clara: no invierte en arte porque las barreras de entrada son demasiado altas.

La gran mayoría de las personas no tiene dinero para invertir en obras de arte, ubicadas en conocidas galerías o vendidas en subastas. Tampoco tienen tiempo ni el conocimiento para detectar potenciales artistas o evaluar qué obras comprar.

Pero la tokenización del arte puede cambiar la dinámica de la inversión. De hecho, ya es posible convertir, un cuadro de Kandinsky en un token, un valor accesible y comerciable en cualquier parte del mundo a través de los mercados secundarios de activos.

Mediante moneda fiat, como euros o dólares e incluso, moneda digital, como criptomonedas, es posible comprar tokens, es decir, una fracción de la obra de arte. Una vez se posea uno o más token de arte, se puede mantener esa inversión, venderla o intercambiarla según las fluctuaciones del valor de la obra.

Si la pintura incrementa de valor en su totalidad, los titulares del token recibirán la parte proporcional. Y como el arte a menudo se revaloriza, tiene el potencial de ser una buena inversión.

Pero, ¿qué es un token?

Se trata de una ficha, es decir, una unidad que sustituye a otra cosa. Al igual que los jugadores en un casino reciben fichas en función de la cantidad que deseen apostar, los nuevos inversores en esta tecnología recibirán tokens a partir de la inversión que realicen.

Un token (en inglés) es una ficha, como por ejemplo las que se utilizan en las máquinas tragaperras, es en realidad, una unidad de valor, emitida por una entidad privada, que se fundamenta en la red Blockchain.

La idea de la tokenización es convertir un activo en unidades de valor más pequeñas para que sea accesible y asequible para el público general. Por ejemplo, las plataformas que tokenizan el arte proporcionan propiedad fraccionada de esas obras.

¿Quién se beneficia con la tokenización del arte?

La tokenización tiene el potencial de permitir las inversiones en esta disciplina. Sin embargo, los inversores no son los únicos que se benefician. Por un lado, este sistema permite a los museos y otras instituciones recaudar dinero sin pedir préstamos a intereses altos. Además, permite vender tokens de una de las obras que ya poseen. Con ese dinero, se podría ampliar más la colección, sin depender de préstamos caros.

Los artistas podrían utilizar las inversiones para financiar su propio trabajo, vender tokens de obras de arte y potencialmente aumentar su valor mediante el boca a boca y el comercio. Si finalmente, esa pieza o cuadro se vende por más valor de la inversión total, entonces los titulares tendrían derecho a algunas de las devoluciones, y el artista aumenta su reputación.

Nada de esto sucederá de la noche a la mañana pero existen empresas pioneras en este ámbito como Token Develop que permite a las personas adquirir tokens de obras de arte. De esta forma, algún día, antes de lo cree podrá “tener” ese cuadro de Kandinsky con el que siempre ha soñado.

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